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Por qué abandonamos fácilmente la actividad física

infobae.com    lunes, 09 de abril de 2012 Si bien son harto conocidos los beneficios de realizar ejercicio, también es sabido lo difícil que es hacer actividad física como parte de un estilo de vida y no como obligación . Cómo lograr que la motivación no desaparezca El gimnasio es una de esas actividades que empezamos y dejamos incontables cantidad de veces , encontrando siempre un motivo para justificar dicho abandono, aun sabiendo los múltiples beneficios de la práctica de actividad física regular, que ya superó las barreras de “entrenar para bajar de peso o estar en forma”. Sabemos que la actividad física nos cambia el humor, nos ayuda a dormir mejor y a disminuir el estrés, beneficios fundamentales para el ritmo de vida que llevamos hoy día . Son razones más que importantes para que sumemos el entrenamiento a nuestras vidas para siempre. Si bien las razones de por qué abandonamos la actividad física son múltiples y altamente estudiadas p...

La arquitectura del cerebro

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ElMundo.es (por Ángeles López)    lunes, 09 de abril de 2012 Un damero de ajedrez más que un enmarañado ovillo. Así podría resumirse la forma en que las fibras nerviosas se organizan en el cerebro y así es como las podemos ver en las fotografías que un grupo de expertos del Hospital General de Massachusetts (EEUU) ha obtenido con diferentes técnicas de imagen. Su trabajo, junto con el de otro grupo de la Universidad de California que ha analizado cómo la información genética contribuye en la conformación de la corteza cerebral , nos permite conocer mejor la estructura de ese órgano que todavía sigue siendo un gran desconocido. Aunque se conoce que en la médula espinal y en el tronco del encéfalo, las fibras nerviosas se organizan formando fascículos paralelos derivados de cómo se organiza el sistema nervioso en el desarrollo embrionario, se desconoce cómo es ese patrón de haces en el lóbulo frontal y otras regiones corticales. Hasta ahora sólo se había...

La perversión de las etiquetas (III): el paciente manipulador

por María Vázquez-Costa El mes pasado hablábamos de las etiquetas y el trastorno límite de personalidad (TLP). Una etiqueta frecuentemente aplicada a las personas con este diagnóstico, aunque también a otros pacientes con enfermedades mentales, es la de “manipulador”. La capacidad de manipular no es un criterio diagnóstico; hay enfermos mentales manipuladores y no manipuladores, igual que hay personas “sanas” manipuladoras y otras que no lo son. Sin embargo, esta expresión abunda en la literatura que discute y describe a las personas con TLP, hasta el punto de que podría suponerse el principal problema que estos pacientes plantean a los servicios psiquiátricos, o el principal criterio definitorio de su trastorno (Bowers, 2003). Los clínicos usan el término como una categoría supraordinada en la cual incluyen maneras de interactuar moralmente “malas”. Se trata de un juicio negativo, vago en contenido pero poderoso en efecto: inútil a nivel terapéutico, pero que sirve para inte...

La perversión de las etiquetas (II): Trastorno Límite de la Personalidad

El capital no es un mal en si mismo, el mal radica en su mal uso (Gandhi) por María Vázquez-Costa Reflexionábamos en un artículo anterior sobre la diferencia entre diagnóstico y etiqueta, y el daño que a veces ocasionan los diagnósticos en salud mental, por ejemplo, a través de la “profecía autocumplida”. Hoy nos vamos a centrar en el caso del Trastorno Límite de Personalidad (TLP), término cada vez más popular, que ejemplifica bien lo que puede dejar de ser un diagnóstico para convertirse en una etiqueta. El TLP es un diagnóstico controvertido, objeto de numerosos estudios. A menudo se trata de personas con síntomas y problemas complejos que pueden generar gran frustración en el profesional, entre otras cosas, porque no suelen mejorar con los tratamientos tradicionales (e.g. terapia cognitiva, fármacos antidepresivos, etc.). Esto se traduce en la equiparación implícita de “TLP” con “paciente difícil”, “intratable” y otras etiquetas peyorativas. Diversas investigacione...

La perversión de las “Etiquetas”

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por María Vázquez-Costa Se puede establecer una distinción entre diagnóstico y etiqueta en base a diversas variables: objetivo y función del término, contexto en el que se utiliza, lenguaje no verbal y explicaciones que lo acompañan, etc. Un diagnóstico, para ser útil, debe dar información sobre las causas del problema (cómo se originó, o bien por qué se mantiene) y los posibles tratamientos. Si no es así, el diagnóstico no sirve a su función, y se convierte en una etiqueta. Los diagnósticos en el ámbito de la salud mental tienen características peculiares. A menudo la información que dan es limitada, aproximada y confusa, dada la complejidad del funcionamiento psíquico del ser humano y el desarrollo aún incipiente de las ciencias que lo estudian. No se conocen con exactitud las causas de prácticamente ningún trastorno o alteración “de la mente” que, por lo general, son mútiples; bastantes diagnósticos se basan en una agrupación de signos y síntomas, que pueden aparecer ...

La teoría de la coacción de Patterson: una forma de manipulación infantil

Dicha teoría da cuenta del origen de los patrones disociales en los niños. Patterson, tras observar de forma natural a niños de poblaciones clínicas llegó a la conclusión de que la agresión aparecía asociada a otras conductas indeseables y que tales acciones eran utilizadas por el niño para controlar a los miembros de la familia. A éste fenómeno le llamó coacción. En esta teoría se plantea que existen conductas coactivas en los niños recién nacidos que son instintivas (como llorar) las cuales influyen en la conducta de la madre y que permiten la supervivencia del niño. Durante el desarrollo, el niño va cambiando estas conductas coactivas por habilidades sociales y verbales. Pero en determinadas condiciones el niño mantiene las conductas de origen. Uno de los principales factores es la falta de habilidades de gobierno por parte de los padres (el no saber castigar y reforzar de forma adecuada). Por ejemplo, cuando la madre se encuentra con el niño en un supermercado y cede a...

Terapia infantil: La televisión, un aliado o un enemigo a la hora de educar a los niños.

La mayor parte de los niños al levantarse lo primero que hacen es encender la televisión, esto es un hecho en la mayoría de los hogares españoles. La televisión que se emite en dicho horario suele ser de carácter infantil, especialmente dedicado a esta edad. Desde el punto de vista positivo la televisión distrae, educa y entretiene a los niños. El que los niños vean la televisión en compañía de los adultos permite un espacio de reflexión donde de manera activa deben participar todos y compartir sus puntos de vista y no ser meros receptores de los mensajes que emite. Aspectos a tener en cuenta para no considerar el ver la televisión como algo negativo para la educación de los niños: El primer error que cometen muchos padres es dejarse aconsejar por las etiquetas del principio de los programas sobre la edad aconsejable para ver los programas. La mayoría de estas limitaciones de edad son gestionadas de manera inadecuada por tanto sería aconsejable que viéramos nosotros mismos...