La metáfora del viaje, un poderoso recurso de la terapia narrativa para personas con adicciones
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La metáfora del viaje no sólo conecta con la persona a nivel emocional,
sino que también la preparar para moverse hacia el cambio, hacia donde
ella desea ir.
Durante largo tiempo, los
fundamentos del modernismo, basados en la existencia de una realidad
absoluta y objetiva, han derivado en discursos totalizadores que lejos
de liberar a las personas, las convierten en prisioneras de una
identidad impuesta. Desde este pensamiento, los enfoques tradicionales
de terapia, se han fundamentado en el déficit y la patología. El
discurso dominante silencia las voces de las personas, sus recursos y
sus sueños, dando paso a relatos patologizantes que se adueñan de sus
identidades y de sus vidas. Esto es especialmente visible en las
problemáticas relacionadas con el uso y el abuso de sustancias.
¿Cómo influyen los discursos en torno al déficit y la patología en
las historias de las personas que se enfrentan a las adicciones?
¿Cómo desafiar las relaciones de poder resultantes de este
pensamiento que inmoviliza y subyuga a las personas? ¿Cómo construir
relatos alternativos que liberen a estas personas de la opresión del
problema?
Desde estas inquietudes, presentamos “Aventura en bicicleta” como una
propuesta metodológica para el abordaje de los problemas de adicción a
sustancias bajo la mirada respetuosa de las prácticas narrativas.
AVENTURA EN BICICLETA
De las diferentes técnicas que constituyen esta propuesta
metodológica, destacamos la metáfora, que nos acompaña durante todo el
proceso, los diferentes mapas, que nos permiten explorar más allá del
problema, y los documentos terapéuticos, que refuerzan y consolidan
aquellos relatos que van surgiendo.
Todo el proceso gira en torno al uso del lenguaje y de las metáforas
para crear un contexto de colaboración, en el que se facilita el
surgimiento de conversaciones narrativas que permitan crear historias
alternativas.
Las dos metáforas en torno a las que se organiza todo el proceso son aventura y bicicleta.
Buscando un punto de unión entre diferentes definiciones y
significados, podríamos decir que la palabra “aventura” nos habla de una
experiencia emocionante que nos transporta, donde las emociones y las
dificultades se entremezclan para dar lugar al crecimiento.
Sustituir el término “tratamiento” (asociado al déficit, a la
patología y con una gran carga de emociones negativas) por “aventura”,
tiene importantes implicaciones, facilitando un ambiente positivo y
aumentando la motivación y la implicación de la persona en el proceso de
cambio.
No sólo conecta con la persona a nivel emocional, la prepara para moverse hacia el cambio, hacia donde ella desea ir.
En la bicicleta, por su parte, destacamos la característica del
dinamismo, que no viene del objeto, sino de la persona, de sus fuerzas y
habilidades, lo que tiene un gran impacto en el aumento de sentido de
agencia personal. Podríamos añadir que, en nuestra cultura, “la
bicicleta” es una metáfora viva, provista de significados y emociones
muy fuertes. Esto la convierte en un recurso muy potente capaz de llegar
a las personas y movilizarlas.No sólo conecta con la persona a nivel
emocional, la prepara para moverse hacia el cambio, hacia donde ella
desea ir.
Desde este marco metafórico, partiendo de la idea de que todo proceso
de cambio supone un viaje hacia un destino soñado, con un camino por
recorrer utilizando nuestros recursos, nos preparamos para este viaje,
explorando a fondo la bicicleta y planificando la ruta.
LA BICICLETA DE LA VIDA
La bicicleta podría considerarse una variante de la técnica del árbol
de la vida (Ncube y Denborough, 2011; Chimpén, Dumitrascu y Montesano,
2014). Los elementos que se exploran son muy similares pero la metáfora
utilizada permite incorporar dos aspectos de gran importancia: el
movimiento y la dirección.
Estos elementos adicionales tienen un gran impacto en el sentido de
agencia personal porque son controlados por la persona. Es la persona la
que mueve la bicicleta y la dirige hacia el destino elegido.
Explorar nuestra bicicleta y prepararla para el viaje, implica además
un interesante ejercicio de re-autoría traducido a una imagen. Esta
imagen, unida a una metáfora tan cercana a nosotros, nos permite
explorar y enriquecer los relatos, dando paso a historias alternativas
llenas de posibilidades. El resultado quedará escrito y dibujado, como
recordatorio y reconocimiento de aquello que la persona valora en la
vida. La bicicleta se convierte en un gran mapa narrativo en el que van
surgiendo diferentes conversaciones narrativas.
Descripción de las partes que componen la bicicleta.
Todos
los elementos de la bicicleta están relacionados, formando un conjunto
en continuo equilibrio. No hay ninguna parte insignificante, todo cuenta
para dar más fortaleza al conjunto. Teniendo en cuenta esto,
distinguimos varios elementos básicos. Sillín: Representa todas aquellas áreas que permiten
un nivel mínimo de bienestar. Incluimos aquí actividades atractivas
para la persona que le permiten relajarse, descansar y disfrutar. Cuadro: Representa las estrategias, habilidades,
capacidades y valores de la persona. Se tienen en cuentan constructos
estructuralistas como recursos disponibles, pero se va más allá,
explorando aquello a lo que la persona le da valor, lo que para ella da
sentido a la vida. Ruedas: en las ruedas se representan las relaciones
significativas para la persona y las contribuciones tanto recibidas como
dadas. También aquí hay espacio para aquel legado que nos gustaría
dejar a los demás. Manillar: permite dirigir nuestras fortalezas y el
esfuerzo realizado, hacia el destino deseado. Aunque está directamente
relacionada con los sueños y los propósitos, se enfoca hacia como nos
dirigimos hacia ellos, las decisiones que tenemos que tomar y las
estrategias utilizadas. Representa aquello que nos ayuda a tomar
decisiones, a dirigir nuestros pasos hacia aquello que queremos. Pedales: esperanzas, deseos, sueños para ellos, los
demás y la comunidad. ¿Qué es aquello que nos proporciona la fuerza para
avanzar? Estrategias que te ayudan a mover la bici hacia aquello que
deseas. ¿La fuerza que pones para mover tu bicicleta de donde proviene?
¿Cómo regulas esa fuerza controlando el ritmo y el esfuerzo según las
necesidades de la ruta?
“Es tu bicicleta. Es única y especial”.
Existen muchos otros elementos que podríamos incluir, pero considero
que aporta más riqueza y flexibilidad no concretarlos con detalle, para
que la persona pueda ir incorporándolos en el trascurso de la
experiencia, incluso después, de acuerdo a sus necesidades.
Para terminar, se da un mensaje importante: “Es tu bicicleta. Es única y especial”.
Esto tiene implicaciones importantes:
Es la persona la que la mueve, la que la dirige hacia donde ella quiere.
Puede seguir enriqueciéndola, fortaleciéndola día a día añadiendo todos los accesorios que crea oportunos.
Un complemento muy útil que podemos incluir en la bicicleta es el “kit de emergencia”.
La ruta la construimos cada día y, a pesar de tenerla planificada,
pueden surgir imprevistos que pongan en peligro nuestro camino.
Reflexionar sobre las dificultades que podemos encontrar y los recursos
que disponemos para superarlas, nos permite elaborar un “kit de
emergencia” de gran utilidad para afrontar con mayor éxito las
vicisitudes del camino.
Comenzamos explorando con unas preguntas generales: Cuando hay
dificultades, cuando parece que las fuerzas desparecen y nos entran
ganas de abandonar.
¿Qué has utilizado en otros momentos que te han servido?
¿Qué te ayuda a seguir?
¿Qué te ayuda a reanudar tu camino?
El siguiente esquema puede ser de gran utilidad para una exploración más profunda.
Cada kit de emergencia será único, influido por la ruta, pero
adaptado a la persona, a sus habilidades, a su historia, a todo aquello
que es importante y significativo para ellos.
LA RUTA
Se fundamenta en la idea de base de las conversaciones de migración
de identidad. Pasamos de una identidad saturada del problema, a una
identidad enriquecida capaz de hacerle frente al problema. Pero esto no
ocurre de forma inmediata ni sin esfuerzo. Existe un espacio de tiempo
entre el punto de partida y nuestro destino. La ruta, nos habla de ese
viaje por descubrir que se presenta ante nosotros. Reflexionar sobre la
idea de una ruta con retos de diferente dificultad, que a medida que
superamos nos acercan a ese lugar que deseamos, supone una gran fuente
de motivación, refuerza el sentido de agencia personal, ayudando a
prevenir las recaídas y el abandono de la ruta en momentos críticos.
El mapa de la ruta es una co-construcción donde la persona es la
experta. Al comienzo puede ser útil mostrarle algún ejemplo ya hecho, o
incorporar algún detalle de otras rutas: “En una ocasión alguien me dijo
que en el camino le ocurría esto, ¿Qué te parece? ¿Tiene sentido para
ti?”
Cuando comenzamos la construcción de la ruta, podemos encontrarnos con varias posibilidades a tener en cuenta:
Tener una gráfica de otras personas que ya hicieron el camino. Nos puede ayudar para orientarles en el comienzo.
No disponemos de una gráfica, pero sí la experiencia de la persona
que ha hecho en otros momentos ese camino u otro similar. Con esto
comenzamos a trazar la ruta, a partir de la experiencia y el
conocimiento que tiene la persona de ella.
No tenemos una gráfica que nos sirva de guía, ni una experiencia
clara que podamos traer. En estas situaciones podemos reflexionar sobre
la ruta, intentar predecir cómo será y que podemos encontrar.
El mapa de la ruta es una co-construcción donde la persona es la experta.
No siempre vamos a tener una información clara y detallada. De hecho,
lo más común, es que al principio sea un simple esbozo, poco definido
al que le vamos añadiendo los demás elementos hasta darle forma a ese
paisaje único. Sin embargo, independientemente de la información que
tengamos, siempre podemos reflexionar sobre la ruta a la que nos
enfrentamos y los recursos de los que disponemos. Descripción de los elementos.Podemos distinguir dos partes fundamentales en la construcción de la ruta:
Las características de la ruta
Los elementos de la ruta
1. Características de la ruta. ¿Cómo es el camino que emprendemos?
Un camino con un comienzo y un final previamente determinados. En los
diferentes tramos que forman la ruta encontramos diferencias que es
importante analizar. Podemos distinguir varios puntos importantes, el
inicio o “Km. 0”, el destino y donde se encuentra la persona, que
habitualmente no es el inicio. Punto de partida: ¿Dónde estamos? Es muy importante
saber en qué parte de la ruta estamos y reflexionar sobre el camino ya
andado. En este punto podemos enlazar con las preguntas escala de la
terapia breve centrada en soluciones. Algunas preguntas que pueden
ayudar a explorar:
¿Qué dice de ti encontrarte en ese punto del camino? ¿Cómo
llegaste? ¿Qué has puesto de tu parte? ¿Qué otras cosas crees que puedes
hacer para avanzar, aunque sea un pequeño tramo de ruta?
Y para llegar a este punto ¿Qué crees que tendrías que hacer?
Destino: hablar con detalle del destino
elegido, permite definir los objetivos en palabras de las personas y
teniendo como base sus sueños, esperanzas y propósitos de vida. ¿Dónde
queremos llegar? ¿Qué nos guía? ¿Este destino nos lleva a otros destinos
preferidos? Cuando llegue, ¿Qué crees que ocurrirá? ¿Cómo te sentirás? Tramos de diferente dificultad. Subidas, bajadas, curvas, llanos y rotondas.
Subidas: Representan momentos de dificultad. Tenemos que utilizar todas nuestras fuerzas para subirla.
Bajadas: Representan momentos en apariencia fáciles, pero en los que tenemos que estar alerta porque podemos perder el control.
Curvas: Representan momentos en los que tenemos que hacer cambios de dirección para seguir el camino.
Llano: Representan momentos de calma, donde sólo necesitamos seguir pedaleando de forma moderada para seguir el camino.
Rotonda: Representa aquellos momentos en los que
damos vueltas a un punto fijo, momentos en los que estamos estancados,
ni avanzamos, ni retrocedemos. No nos llevan a ninguna parte, a menos
que salgamos de ella.
En todos estos tramos se evidencia que las diferencias en el
camino no suponen un obstáculo para continuar, aunque pueden requerir
los ajustes oportunos. Se refuerza la idea de que es la persona, y nadie
más, la que controla la bicicleta para seguir el camino, haciendo las
modificaciones necesarias.
2. Elementos de la ruta.¿Qué nos encontramos en el camino?
Es una descripción rica del camino que emprendemos donde se incluyen
aquellos aspectos que nos ayudan a avanzar por la ruta y todos aquellos
que pueden suponer un obstáculo.
Varios elementos que parecen importantes a la hora de predecir y planificar nuestro viaje:
Personas: Aquí podemos explorar las relaciones significativas que influyen directamente en la continuidad o abandono de la ruta:
Personas que nos apoyan y nos animan a seguir, que nos recuerdan que puedes seguir adelante a pesar de las dificultades.
Personas que nos dicen que abandonemos el viaje de diferentes formas, que nos bajemos de la bicicleta y nos demos la vuelta.
Fuentes: Las fuentes nos refrescan, nos ayudan a
reponer fuerzas. Incluimos aquí todo lo que nos ayuda a sentirnos mejor,
más relajados, más alegres, más con nosotros mismos, aunque
aparentemente no tenga nada que ver con esta ruta concreta.
Flores, paisaje: Pequeños detalles que hacen
nuestro viaje único y especial. Puede ser difícil de identificar en este
momento, porque muchos de estos pequeños detalles aparecerán de forma
sorprendente, pero reflexionar sobre ello cambia nuestra percepción del
camino.
Piedras y picos: Dificultades que podemos
encontrar. Identificar las dificultades es importante, pero sobre todo
nuestra actitud hacia ellas y los recursos que vamos a poner en marcha
cuando aparezcan.
Estrellas: Las estrellas que nos guían. ¿Qué nos
guía en nuestro camino? ¿Cuándo estamos perdidos que nos ayuda a seguir
por nuestro camino a reencontrarnos con él? Relacionado con los sueños,
propósitos y esperanzas, con aquello que más valora, lo que le da
fuerzas para no dejarse vencer, para buscar el camino cuando hay
confusión.
Campo: Nos encontramos todo tipo de terreno y
variedad de vegetación. Este entorno que nos influye y donde nosotros
vamos dejando huella. Aquí explorando todos aquellos aspectos
relacionado con el contexto social y cultural que nos pueden influir de
forma negativa o positiva en nuestra travesía.
La fuerza de las metáforas y el poder de
la palabra escrita se alían para desafiar las historias que oprimen a
las personas, surgen nuevos relatos y con ellos, la esperanza.
Todos los esquemas utilizados, tanto para la construcción de la ruta
como para la bicicleta, incluido el kit de emergencia, pueden ser
considerados como documentos terapéuticos. Junto a estos, podemos
utilizar otros que los complementan: certificado de bicicleta,
certificado de ruta recorrida, y cuaderno de viaje.
REFLEXIONES FINALES
La fuerza de las metáforas y el poder de la palabra escrita se alían
para desafiar las historias que oprimen a las personas, surgen nuevos
relatos y con ellos, la esperanza. Las metáforas proporcionan un marco
rico de significados y lleno de emociones desde el que explorar y
enriquecer los relatos de sí mismo y de su vida. Podemos sentir el poder
de estas metáforas, su implicación en las narraciones de las personas, y
en los procesos de cambio.Los diferentes esquemas nos proporcionan un
mapa inmenso desde el que explorar todas aquellas historias alternativas
que el problema ha mantenido ocultas. Nos permite conectar con
diferentes conversaciones narrativas que se enriquecen mutuamente
creando una historia sólida que desafía al problema.
En las diferentes aventuras la palabra escrita adquiere gran
protagonismo, los esquemas que se van construyendo, se convierten en
documentos terapéuticos de gran poder. La palabra escrita, con toda su
potencia, nos brinda la oportunidad de tener a mano esos pequeños
relatos que van surgiendo, organizar y reconocer ese conocimiento suyo
tan rico, y celebrar cada paso dado. Nos invitan así, a seguir hacia los
destinos soñados.
Donde hay un problema, hay un reto, una ruta.
Donde hay una persona, hay esperanza, fortaleza y sueños
Si hay un sueño…
Tenemos una ruta por recorrer, una bicicleta que explorar, una aventura por descubrir.
Seguimos pedaleando… Por: Jorge, Adoración (Psicóloga: dorijorge@gmail.com) y Chimpén, Carlos A. (Psicólogo y profesor: cchimpen@unex.es)
Universidad de Extremadura, Facultad de Enfermería y Terapia Ocupacional, Avda. de la Universidad s/n, Cáceres, España
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Chimpén, C.A., Dumitrascu, A., Montesano, A. (2014). Un enfoque
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los documentos colectivos. Revista de Psicoterapia, 25 (98), 41-59.
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