La Luz en mi Ventana

Cuán complicada se vuelve nuestra existencia cuando sin esperarlo, de repente se nos apaga la Luz en nuestra Ventana, se inunda de oscuridad y sin saber muy bien por qué desaparece la ilusión y entramos en un estado de regresión, perdidos en una noria que gira y gira haciéndose siempre la misma pregunta: ¿por qué?.
La pérdida de la Luz, de la claridad de lo que queremos, deseamos y creemos que es nuestra vida, nos obliga a regresar, interiorizar y exorcizar cada idea que creemos, cada emoción que sentimos, si esos caminos que escogemos son los adecuados para abordar y llevar a cabo nuestros proyectos.
luzventana
Cuando se nos revela esa oscuridad, esa falta absoluta de claridad, esa odiosa penumbra donde nos sentimos perdidos y desconcertados porque necesitamos Luz en nuestras Ventanas, necesitamos Claridad en nuestras relaciones, que brillen nuestros proyectos porque, y a pesar de todo, esa Luz nos da calidez y seguridad, parece decirnos hay Luz, vamos bien.
La decisión fundamental en ese momento sería preguntarse, ¿qué finalidad tiene esta oscuridad en mi vida?, ¿qué debo aprender de ella? Y lo más importante: ¿qué puedo yo movilizar dentro de mí para hacer frente, y con éxito, a esta situación que de repente se instala y se adueña de mi aparente seguridad?
Somos creadores de Luz, desde que estamos inmersos en el útero materno, flotamos libremente envueltos en un tranquilizador fluido que nos conecta con el exterior filtrando sensaciones placenteras y luminosas. Esa Luz, nos acompaña con mayor o menor éxito a lo largo de nuestra vida, de ahí el caos y la inseguridad cuando, de repente, se apaga la Luz en nuestra ventana.
Las posibilidades ante este shock son infinitas, ante el impacto emocional, nuestra respuesta siempre es de miedo e inseguridad, necesitamos colocarnos por encima de esta penumbra tan inquietante y buscar dentro de nosotros recursos, infinitos recursos que nos ayudarán a movilizar luces en la oscuridad.
Siempre existen emociones contradictorias ante el desafío con el que nos enfrentamos, decidir qué camino tomar, qué recursos movilizar, nos ponen en marcha, nos obligan a centrar nuestra atención en las Soluciones, no en el problema, que ya sabemos que crece y crece ante nuestra oscuridad y nuestro desconcierto.
Elegir, podemos elegir, tirar de todo ese repertorio que sabemos que tenemos, que incluso está un poco oxidado porque quizás últimamente no hemos necesitado utilizarlo, pero está ahí, a nuestro alcance, y esa certidumbre es una mecha encendida en la oscuridad.
A partir de este momento comenzamos a utilizar recursos que nos obligarán a seguir creando nuevas realidades sobre nosotros, hacer limpiezas con respecto a tantos esfuerzos equivocados, a ser más conscientes que podemos y debemos mantener encendida la Luz en nuestra Ventana.
FUENTE: http://anaestrella.com/blog/2014/09/25/la-luz-en-mi-ventana-2/
http://www.adoos.com.uy/post/17041332/psicologo

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