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El proceso bioquímico del enamoramiento

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La dopamina es la sustancia química responsable del enamoramiento, un proceso transitorio, conductual y neuroquímico condicionado a una duración de tres años, esto debido a la disminución gradual de dopamina, proceso durante el cual el cerebro desensibiliza las emociones, afirma el doctor en neurofisiología Eduardo Calixto González. En el Departamento de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), en México, el neurofisiólogo estudia desde hace diez años los cambios en neurotransmisores involucrados en los procesos conductuales. Dentro de una de sus líneas de investigación se encuentra el inicio, proyección y mantenimiento de las conductas del ser humano implicadas en algunas adicciones, entre ellas los procesos conductuales relacionados con el enamoramiento. “Desde el punto de vista anatómico, neurológico y neurofisiológico, incrementamos en los espacios sinápticos sustancias como la dopamina y observamos su efecto en las neuronas. E...

¿Vive en el caos? Podría ser un genio

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La organización está sobrevalorada. El desorden tiene ventajas, la cuestión es encontrar el equilibrio. El día que Albert Einstein murió, el 18 de abril de 1955, Ralph Morse, fotógrafo de la revista  LIFE  (que falleció en 2014 a los 97 años) fue el único reportero que pudo entrar en su casa. Equipado con su cámara y una caja de botellas de whisky, Morse logró convencer a sus allegados para retratar algunas de las dependencias del hogar de los Einstein en Princeton, Nueva Jersey (EE UU) y documentar el día de su funeral. Por voluntad expresa de la familia, todas las imágenes que Morse realizó quedaron custodiadas en un archivo durante décadas. Cuando por fin vieron la luz en 2010, una de ellas despuntó entre todas las demás: la que muestra el caos de documentos, apuntes y libros que cubren la mesa del despacho de quien fue uno de los cerebros más famosos y prolíficos de la historia; esa mesa en la que llevaba trabajando incansablemente desde 1936, el año en el que adq...

La culpa es de los padres

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No hay hijos ni progenitores perfectos, pero sí existen mil y una formas de educar. Por muy diferentes que estas sean, conviene escuchar y olvidarse de prejuicios anna parini La educación y crianza de los hijos es una experiencia maravillosa. Cualquier padre o madre, por exhausto que se encuentre, no dudará en afirmar que es la mejor aventura de su vida. Y probablemente no le falte razón. Pero esta experiencia no está exenta de zonas sombrías. Una de ellas la protagonizan las batallas que se libran entre las distintas maneras que tienen los progenitores de comprender y vivir la enseñanza. Analizamos, juzgamos y criticamos hasta límites bochornosos a los padres que actúan de un modo diferente al nuestro. Y lo hacemos en parte para protegernos, porque nos va la autoestima en ello: un hijo no deja de ser ese gran proyecto vital en el que un día decidimos embarcarnos, y el resultado de tal hazaña está a la vista de todo el mundo. Su éxito o fracaso también es el nuestro....

La naturaleza no cree en el amor

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El amor romántico puede no estar inscrito en nuestra biología, como muchos otros rasgos que después de un reciclaje evolutivo se han convertido en aspectos muy humanos Cantaba Deluxe: El amor no es lo que piensas  Anneliese Phillips Hay una anécdota, probablemente apócrifa, protagonizada por el presidente de EEUU Calvin Coolidge y su esposa Grace que ilustra un fenómeno amenazador para cierta idea del amor. Durante una visita a una granja de pollos, la pareja avanzaba en grupos separados y le tocó a la Primera Dama llegar antes a la zona utilizada para cruzar a los gallos y a las gallinas. Allí, después de que un empleado explicase el proceso, la señora Coolidge le planteó una duda: "¿Cuántas veces al día monta el macho a las hembras?". "Muchas veces", respondió el granjero. Y ella remachó: "Pues ahora, cuando el presidente pase por aquí, se lo cuenta". Algunos rasgos de nuestra fisiología, como el tamaño y la forma del pene, muestran que no h...

Hablemos de los hijos que el cáncer nos quitó

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Raquel Feijoó, que formó parte de un grupo de duelo, da una sesión de reiki como voluntaria a una paciente del Hospital Niño Jesús, este jueves.   Santi Burgos El día que Raquel Feijoó volvió a pisar el hospital en el que murió su hija le temblaban las piernas. Había pasado un año y medio desde que vio por última vez con vida a Vera, de ocho años, en ese mismo lugar, y por momentos pensó que no iba a ser capaz de traspasar el umbral de la puerta. Por primera vez ella y la leucemia que padecía no eran el motivo de su visita al hospital Niño Jesús de Madrid. O tal vez sí. Dentro le esperaban decenas de  niños con cáncer  con los que dejaría a un lado el rol de madre de paciente que ejerció durante los casi dos años que estuvo ingresada su hija para asumir el de voluntaria de la  Fundación Aladina a través del reiki, una terapia para canalizar la energía con las manos. MÁS INFORMACIÓN Los huérfanos de la oncología Equipos profesionales ayudarán a pasar...